Por qué el estrés es realmente malo para ti

Seguro que ya te han dicho que el estrés es realmente malo para ti.

Es algo que nos mata constantemente por la garganta, y se nos recuerda constantemente cómo el estrés causa problemas de corazón, lleva al aumento de peso y, en general, conduce a todo tipo de problemas.

Entonces no era noticia.

Pero lo que no se nos dice constantemente es precisamente por qué el estrés es tan malo para nosotros, o cómo afecta realmente de forma negativa a nuestra salud.

A continuación, siga leyendo y descubriremos por qué el estrés es realmente un problema y qué puede hacer para prevenirlo, o al menos limitar sus consecuencias negativas.

El estrés y su fisiología

Lo primero que hay que tener en cuenta es que el estrés tiene un efecto profundo y directo en su fisiología.

Es decir, aumenta el ritmo cardíaco, incrementa el tono muscular y hace que la sangre se espese.

Todo esto está diseñado para hacernos más eficientes en la batalla y más capaces de huir del peligro.

Todo esto está controlado por la liberación de hormonas específicas del cuerpo, como la dopamina, la adrenalina, el cortisol y el glutamato.

Estas son nuestras «hormonas del estrés» (aunque algunas de ellas se describen con más precisión como neurotransmisores).

Al aumentar el ritmo cardíaco y dilatarse los vasos sanguíneos, se bombea más sangre específicamente a los músculos y al cerebro, con el objetivo de mejorar la concentración y el rendimiento físico.

Para luchar y salir del peligro, esto es de nuevo una buena noticia.

Pero también significa que la sangre se aleja de los demás sistemas: del sistema inmunitario y del sistema digestivo, por ejemplo.

Cuando te persiguen los leones o te caes de una montaña, esas cosas no importan tanto.

Problemas a largo plazo

Los problemas surgen cuando se permite que esto continúe durante un período de tiempo más largo.

En la naturaleza, el estrés crónico no existe realmente: no tenemos que preocuparnos por cosas como las deudas o tener un jefe malo.

Cuando el estrés no desaparece, significa que tus sistemas inmunológico y digestivo nunca reciben la atención que necesitan.

Por eso, cuando estás constantemente estresado, acabas con ardor de estómago o enfermedad.

Mientras tanto, tu cuerpo libera constantemente adrenalina y tu ritmo cardíaco no deja de latir con fuerza.

Con el tiempo, esto puede convertirse en un problema y usted se vuelve cada vez más susceptible a las enfermedades del corazón.

Recuerde que su presión arterial también se eleva, lo que le hace más propenso a desarrollar una presión arterial muy alta.

Una vez más, este estado de vigilia prolongado puede provocar muchos otros problemas.

Por ejemplo, un corazón que trabaja tan duro durante tanto tiempo puede suponer un gran estrés e incluso puede provocar un infarto.

Del mismo modo, la producción constante de adrenalina puede acabar provocando «fatiga suprarrenal».

En este punto, el cuerpo ha agotado su suministro de adrenalina, dejándolo exhausto y quizás incluso deprimido.

¿Cuándo es bueno el estrés?

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